De despedidas y bodas

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Bien bien, última entrada de esta primera etapa en Austin. Tengo ya ganas de vacaciones, la verdad. Me gustaría haber escrito muchas más cosas, pero ya sabéis lo que dicen (aplicado a Facebook, pero yo lo adapto al blog): “cuanto más interesante es mi vida, menos posteo”. De todas formas, no os creáis que os vais a ir con las manos vacías. Me he guardado lo mejor para el final…

Bien, a lo que vamos. Hasta ahora hemos visto a Robert en su faceta de jardinero:

le hemos visto prepararnos chocolate:

sabemos que no es el colmo del orden, y nos hemos maravillado por su gusto para la moda y los coches deportivos:

Bien, os diréis. ¿Se puede mejorar esto? ¿Qué más podemos aprender de Robert que no sepamos ya…? Venga, todos lo sabemos, ¿cuál puede ser la guinda del pastel…?

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Regalo de Navidad de Robert

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Mirad si pueden llegar a ser majos Robert y Maggie:

En lugar de regalarnos lo típico, es decir, nada, se lo han currado y nos han preparado una bandeja con un montón de chocolate (bombones, piruletas, galletas, …), y todo hecho por ellos a mano!! No digáis que no son majos. De hecho, esto lo hacen todos los años, y los dos llevaban ya unos días trabajando en los regalos.

Sí, son muy detallistas. Por ejemplo, ahora ya no lo hacen, pero hasta hace poco, invitaban el día de Acción de Gracias a todos los miembros del grupo, y no sólo eso, sino a todos los alumnos que quisieran ir a su casa!! Hacía una especia de macrocena de Acción de Gracias. De hecho, la relación de Robert y Maggie con los alumnos es más que especial. Yo diría que se desviven por ellos. Les he visto pasar horas y horas en tutorías con los mismos alumnos, y es muy normal que se pidan pizzas y coman todos juntos en el despacho de Robert: alumnos, novias/os de alumnos, Robert, Maggie, y nunca se escapa pasarse a invitarnos a la fiesta, claro.

Por cierto, no os lo he dicho, pero este sábado me voy de boda! Será mi primera boda americana. Ya os haré una crónica. Espero que sea americana 100%, de las de boda en el jardín, discurso de los padrinos, damas de honor cursis y el “que hable ahora o calle para siempre…”. Estad atentos!!

Gracias, Robert!!

Más Longhorns

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Hace ya un tiempo que os quería hablar de algunas cosas relacionadas con el fútbol (americano) que quizá no sepáis. Una de ellas es la banda de música de la universidad. ¿Qué tiene que ver una banda de música con un equipo de fútbol?, os pregutaréis. Bien, seguid leyendo y lo veréis.

Para ponernos en antecedentes, hace ya unas semanas me invitaron otra vez a ir al fútbol. El hecho de que lleve aquí ya un tiempo no ha servido para que me aficione tanto como para pagar un duro por ir a ver un partido, acabáramos. Así que, siendo de gorra, pues no pude decir que no. Además, así aprovecho y os cuento algunas curiosidades más del fútbol. Lo primero: jugaban Texas (los buenos) contra Texas Tech (los malos). Hay que ver la cantidad de universidades que hay en Texas, oye. Texas Tech está al norte del estado, tan al norte que si te vas un poco más, acaba Texas y comienza “el resto del mundo”. En esta universidad estudia uno de los hijos de Robert, para que os hagáis una idea de que tan mala no debe ser.

Bien, el partido parece ser que prometía, porque el estadio estaba abarrotado. Encima era por la mañana, un domingo si no recuerdo mal, pero da igual, la gente lo vive a tope:

Todavía me sigue impresionando el estadio, aunque lo haya visto tantas veces. Por algo será que lo repito tanto…

Bueno, ¿queréis cosas curiosas, verdad? Vale vale…qué os parece esto:

Sí señor, vivito y coleando, Bevo!! Bevo es la mascota de los Longhorns, y como seguramente habréis adivinado, sí…es un longhorn auténtico. Es muy gracioso, porque se montan un teatrillo muy gracioso para presentarlo: primero, en la pantalla gigante, aparece Bevo en el campo, con los cuidadores lavándolo (o lavándola, ni idea), peinándolo, limpiándole la cornamenta…después se ve cómo lo montan a un remolque (naranjita, 100% texano), como lo traen por carretera, como lo descargan, y de repente, entre el humo…chan! Aparece ahí, en el campo, y todo el público aplaude sorprendido… No sé realmente si se lo hacían, o de verdad se creyeron que todo fue en tiempo real, porque las 99.999 personas del público parecían extrañamente emocionadas (yo era la 100000, y ahí estaba para hacerle una foto). Por cierto, un día me preguntabais si los texanos llevaban sombrero texano. Bien, ampliad la foto y veréis más de un ejemplo de auténtico gorro texano.

Bien, pero hoy no vamos a hablar de fútbol ni de toros, que para eso ya tenemos bastante en España. Hoy vamos a hablar de música. Normalmente, cuando uno piensa en deporte americano, enseguida piensa en las típicas animadoras o cheerleaders. Cierto, las hay, y se lo curran mucho. Como ya os hablé el año pasado de ellas, si mal no recuerdo, hoy quería hablaros de otro tipo de animadores, no tan conocidos fuera del país, pero mucho más famosos aquí, al menos en el fútbol americano: la banda de música de la Universidad. Puede que nunca hayáis visto ninguna actuación en la tele, pero os digo que, al menos una vez, vale la pena verla.

Venga, primero os pongo el vídeo, y luego comentamos la jugada. Todo esto pasa durante el descanso del partido:

¿Se lo curran o no? La banda local, durante todo el partido, está en una grada justo debajo de la pantalla gigante, y tocan bastante a menudo, sobre todo trompetas, trombones y demás. Durante el descanso, primero la banda visitante y luego la local salen al campo y muestran lo que han ensayado durante la semana. Si os fijáis, veréis como la banda visitante se retira mientras la local empieza a tocar. Realmente no es sólo música, porque ver en directo cómo se mueven todos a la vez es bastante espectacular. Lo que más llama la atención es la coordinación, pero sobre todo la cantidad de gente que forma la banda, y lo bien ensayado que lo tienen. Al salir del partido vimos un tráiler entero sólo para llevar los instrumentos de la banda visitante, imaginad. Lo que supongo es que deben hacer algún tipo de concurso a nivel nacional, porque si no no entiendo cómo es posible que se lo curren tantísimo.

Algunos detalles:

– Fijaos en que hay directores de orquesta repartidos por las bandas, dirigiendo subidos a escaleras. Ahí va foto sacada de internet. Me voy a comprar un cinturón como ese. Qué leches cinturón! Esta nochevieja me visto así!

– Ojito a las majorettes. ¿Quién quiere ser majorette en la vida pudiendo ser cheerleader? Es como ser cajera del Día pudiendo ser cajera de Mercadoooona, mercadona (lo siento, me he propuesto poner la musiquilla en todas las entradas, aunque sea con calzador).

– Pero, por encima de todo, si podéis imaginad la vestimenta de la banda de la UT. ¿Que no os hacéis a la idea? Ahí va una foto más de cerca. No me digáis que no es mona:

¿Qué me decís? ¿Os resistiríais a todo un hombre con semejante vestimenta? ¿Seríais capaces de poneros esos pantalones bombachos con cuerdas a los lados? ¿Y los guantecicos, molan o no? Pues sí, por lo visto es todo un orgullo pertenecer a la banda, y no es fácil mantenerse en ella. La fama cuesta. Además, pensad que aquí está todo ensayado, y que por tanto no miras a tu vecino, arriesgándote a pasar un poco de vergüencita…:

Jaja, pobret!

Es chulo porque las canciones que tocan no son clásicas ni nada por el estilo. Tocan cosas muy variopintas, tipo Black Eyed Peas, Bon Jovi, Nirvana, … y queda muy gracioso verlos moverse al compás de la música, haciendo formas y transformando unas en otras. Aunque justamente este día no hicieron nada demasiado espectacular, porque el partido tampoco lo era, hay por ahí fotos muy chulas, por ejemplo:

Ese era el logo de la UT (lógicamente, es una U y una T…), y por supuesto, también saben hacer esto:

Y por si lo dudabais, sí, al final, ganamos! :)

Y bueno, si habéis llegado hasta aquí, hay una noticia para compartir con vosotros. No es nada muy espectacular, pero bueno. Decidí hace unos días extender mi estancia aquí hasta el final de mi contrato, que es finales de febrero, por lo que todavía me quedan muchas cosas que contaros, prometo escribir más!! Pero no tengáis miedo, estaré en Nochevieja, y estaré en San Antonio!! Robert es taaaan majo que me deja trabajar desde España esas primeras semanas de enero, así que oye, toooodo perfecto!! Avisados quedáis :)

Thanksgiving

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Último jueves de noviembre: Día de Acción de Gracias en Estados Unidos. Todos lo hemos visto por la tele, en series, películas, … Es tan, tan típico que, claro, este año que estoy aquí, ¡no me lo iba a perder! Junto con el Día de Navidad y Año Nuevo, Acción de Gracias es una de las tres fiestas “mayores” de EEUU. De hecho, el ambiente esta mañana era totalmente de Día de Navidad: nadie por la calle, silencio total, humo de barbacoas saliendo de todas las casas, y la poca gente que se veía paseando venía de hacer las últimas compras para la gran cena. Hasta los autobuses habían cambiado el típico número de línea por un “Happy Holidays”. Prácticamente con cualquiera que te cruces por la calle, te puedes intercambiar un “Feliz día de Acción de Gracias”, sin ningún problema.

Realmente me ha gustado mucho el día. Aunque originalmente (hace ya tres siglos) se dedicaba el día de hoy a dar gracias por la cosecha, y a comenzar el descanso después de la temporada de trabajo en el campo, hoy en día es una excusa para reunirse con la familia o amigos y pasar un buen rato. Prácticamente todo el mundo que es de fuera (pero americano) vuelve a sus casas para pasar la noche con su familia, cenar hasta hartarse y, si queda algo de rato, dar las gracias, claro.

Por eso, más que nada, estaba preocupado hace unos días, no fuera que todo el mundo se fuese de Austin y me quedase yo tristón y sólo :( Pero no, ni mucho menos. De hecho, la gente está encantada de invitarte a cenar a su casa, aunque prácticamente no te conozcan de nada. En mi caso, hace unos días, Ardavan (un compañero del grupo de Robert) me invitó a cenar a casa de unos amigos, que organizaban una buena cena. De hecho, en la propia invitación te animaban a traer a más amigos, y eso me incluía a mí y a todo el que quisiese llevar. No sólo eso, sino que me han agradecido un montón de veces que haya ido, me han dado comida de sobra para que me llevase a casa, y hasta casi se han enfadado por no haber llevado a nadie conmigo, imaginad qué majos.

También estaba un poco desanimado esta mañana porque, según la invitación, no iba a haber pavo. Oooooh. Yo quería pavo, y a alguien que lo “trinchara” (alguno de vosotros utiliza la expresión “trinchar el pavo”? porque yo no…). De hecho, el menú era bastante raro, porque incluía salmón, kebab de pavo (WTF!!), pimientos rellenos, y cosas menores. Kebab de pavo?? Os estáis quedando conmigo?? Viendo el panorama, me he decidido a hacer dos toritillicas de patatas bien buenas, para que a una mala pudiese comer algo conocido si veía el panorama mal parado. Iba a llevar jamón, pero resulta que la mayoría de los comensales eran iraníes (entendéis ahora lo del kebab?), y no se lo habrían comido, así que lo he dejado en casa, todo para mí.

Los anfitriones de la cena han sido Ruja y Brian, que son una pareja de lo más pintoresca iraní-americano (cosa bastante común aquí, por cierto). La verdad es que se lo han currado muchísimo, madre mía. Para aclararnos, la cena de Acción de Gracias se resume básicamente en “cocina tanto como puedas, con la única condición de que todo quepa en la mesa”. Es decir, aquí no se van sacando las cosas poco a poco. Aquí cocinas como si no hubiese un mañana, y lo sacas todo de golpe a la mesa. Da igual que un plato esté encima de otro: nadie se levanta a por más comida, porque todo está ahí. Bien, empecemos por el primer momento estelar de la noche…¿qué decís que es?

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Seattle

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Dicen que (sin contar Nueva York), hay tres ciudades en el EEUU que es necesario visitar sí o sí. La primera es San Francisco, con sus calles empinadas, su puente y su ambiente europeo. La segunda es Austin, capital de la música en directo, ciudad cultural donde las haya, y diferente al resto. Y la tercera, claro, es Seattle, cuna de grandes artistas como Jimi Hendrix, meca del grunge (Nirvana), gran cultura de jazz y origen de muchísimos grupos del panorama indie actual, como Band of Horses, Death Cab for Cutie y The Postal Service.  Y claro, con este panorama, de Seattle os voy a hablar.

Por si nunca la habéis visto en el mapa, Seattle es la ciudad más grande del estado de Washington, que se encuentra, pese a lo que pueda parecer por su nombre, justo en la esquina noroeste del país, ya muy cerca de Canadá, y justo en el punto opuesto de Austin, en la costa oeste del país. De hecho, el viaje desde Austin hasta aquí son más de cinco horas de avión (seis, si contamos que primero dimos un salto hacia Houston, que está al este, para luego volver), comparable al trayecto desde Europa hasta EEUU. Para postre, los amigos de las compañías aéreas americanas no suelen dar comida en los vuelos domésticos, así que imaginad los rugidos de mi estómago al aterrizar…

(En este momento, me acabo de quemar dos dedos con la cafetera del hotel y me estoy acordando de la madre de los fabricantes de café, así que sigo mañana. Creo que me he quemado mucho…Cagontó!).

Bien, retomo la entrada cuatro días después. Lo de los dedos no fue nada, pero al llegar de Seattle me pasé el finde recuperando energías para escribiros un buen post.

La ciudad

Ya estamos en Austin. Mis dedos quemados y yo, marededeu… Como os decía, Seattle es una ciudad especial. Cuna del grunge (aquí nació y creció Nirvana, y la música se ve en todos los bares y pubs), sede de grandes empresas (Microsoft, y la favorita de David: Boeing), de buenas series (Anatomía de Grey se ambienta aquí, por ejemplo), lo primero que llama la atención de Seattle es lo grande que es, al menos si la comparamos con Austin. Altísimos rascacielos, me atrevería a decir que mucho más altos que los de Houston, y sobre todo,  muchos más. Pero lo mejor es que hay mucha vida en la calle, también en el centro, cosa a la que no estamos acostumbrados en Texas, donde los downtowns están muertos y son sólo centros de negocios, y casi casi da miedo pasear por ellos fuera del horario de oficina. Os explico las cosas por partes, venga.

Todavía no tengo todas las fotos del viaje, así que os puedo poner alguna que no es mía, para que veáis la ciudad tal y como es. Por ejemplo, esta es la estampa típica de la ciudad:

¿Veis qué chulo? Bueno, en la foto sale bastante favorecida la ciudad, pero sí, es bastante espectacular. Lo primero que llama la atención son los rascacielos. Sin duda es la ciudad con los rascacielos más altos que he visto (yaaa, no he ido a Nueva York ni nada parecido, pero oye, cada uno es feliz con lo que tiene…). Os podría poner bastantes fotos, pero hubo uno que me llamó especialmente la atención, no por ser el más alto, ni el más moderno, sino por la base tan chula que tenía, mirad:

Por supuesto, como en todo centro de ciudad americana que se precie, no pueden faltar los típicos taxis amarillos, ni las alcantarillas soltando vapor:

Seattle es una ciudad rica, y se nota bastante en el tipo de gente que te encuentras por la calle. De hecho, esta es la sede de grandes empresas, como ya os he contado, y de otras que puede que no supierais, como Starbucks, que precisamente nació aquí, en Seattle, y mantiene su sede en la ciudad. De hecho, podría haberlo sospechado si me hubiera dado cuenta antes de que hay un Starbucks prácticamente en cada acera. De hecho, el primer Starbucks que existió en el mundo todavía se mantiene en su estado original:

Como veis, la foto no es mía, pero es que diluviaba el día que pasamos por delante, lo cual me dio mucha rabia. Este Starbucks se encuentra en el llamado Pike’s Market (o Fish Market), que viene a ser la segunda gran atracción de Seattle. Se trata, a mi entender, de la antigua lonja (Seattle es conocido por su puerto, y por cierto, vi el Pacífico por primera vez en mi vida), rehabilitada para convertirse en un gran centro comercial, lleno de pequeñas tiendas de lo más chulas. Allí venden desde pescado hasta todo tipo de souvenirs de la ciudad.

Vale, igual no os dice nada, pero cuando llevas tres meses sin ver otra cosa que chuletones de buey, creedme, hace gozo :)

Cuando entras al mercado, es típico tocarle el morro al cerdo. Al menos, todo el mundo lo hacía...

Fue un rato muy agradable el paseo por el mercado el viernes por la mañana. Muy europeo. Por cierto, ¿os dais cuenta de que cuando algo me gusta, digo que es “muy europeo”? ¿Por qué será?

Bien, y la tercera gran atracción de Seattle, claro, quizá la más llamativa: el Space Needle. Es realmente una torre de comunicaciones, como el Pirulí, pero más representativo. Como siempre, llovía, y encima era de noche cuando fuimos a visitarlo:

Ah bueno, ya…que quizá esa foto no la he hecho yo…que igual no os creéis que estuve allí…que me las invento sobre la marcha…NO!!! Un semao estuvo en Seattle en 2011!!!!:

No subimos arriba porque (como no cuando yo visito cosas) estaba cerrado por mantenimiento. Y la verdad es que me hubiera gustado, porque la vista del centro de la ciudad de noche debe ser espectacular.

El tiempo

Pongámonos en contexto. En Austin, a 21 de noviembre, la gente va en manga corta, y si no eres friolero, puedes ir en pantalón corto perfectamente. ¿Qué os parece? Bueno, pues ante este panorama, claro, uno se adapta y se trae la ropa necesaria, véase camisetas, vaqueros y calcetines de verano. ¿Qué ocurre si de repente te proponen irte al norte? Pues que o te adaptas, las pasas canutas. Por suerte, hace unos días nos fuimos de compras (recordadme que os hable de los outlets un día de estos), y me agencié una buena chaqueta, de estas a prueba de bombas. Creo que es lo que me ha salvado estos días.

Seattle es famosa por el tiempo: básicamente, niebla y llovizna, todos los días. Leí antes de ir que llueve un gran número de días al año, pero que sin embargo está por debajo de la media de lluvias del país. ¿Qué significa esto en lenguaje cristiano? Pues que cada día, por la tarde, cae esa llovizna “quesiquieroquesinoquiero” touching-balls que es bastante para no dejarte salir a la calle, pero que en cuanto te pones el pijama para. Sabéis de lo que hablo. Y la cosa se cumplió, porque llovió toooodas las tardes que estuvimos allí.

El cambio se nota mucho. Acordaos de las fotos del campus que os puse, con todos los árboles verdes. Comparadla con esta:

¿Veis? Otoño total. Las hojas por el suelo, los árboles rojizos… Esta foto está tomada desde el hotel. Era un edificio altísimo, como de 30 plantas, pero nosotros estábamos “sólo” en la 14, que ya está bien.

El congreso

No he venido a Seattle de vacaciones, aunque haya gente que considere los congresos vacaciones. A mí me gusta aprovechar el tiempo. Más bien, odio perder el tiempo. Así que me ha tocado currar, pero he disfrutado bastante del congreso, o al menos de algunas partes. SuperComputing es quizá el congreso más grande no solo en nuestro campo, sino en el campo de la informática en general. Se celebra cada año en una ciudad distinta de EEUU. Hace tres años se celebró aquí, en Austin, y este año tocaba Seattle. Es un congreso un poco especial, porque es realmente una mezcla bastante curiosa de congreso científico y feria/exposición. Realmente, es un congreso bastante prestigioso desde el punto de vista de los artículos y los ponentes que presentan trabajos en él (yo no, por supuesto, aunque alguna que otra vez lo hemos intentado sin éxito), pero lo que lo diferencia de otras conferencias es su parte “comercial”. Realmente me impresionó. Son dos pisos enteros del palacio de congresos en los que cada empresa, desde las más pequeñas hasta los mastodontes como Microsoft, Intel, IBM, Nvidia, … montan sus paraetas (paraeta en inglés es booth), lo más espectaculares posible, y dan charlas, regalan merchandising, hacen publicidad de sus novedades, etc. En definitiva, venden sus productos.

No hice muchas fotos, pero os traigo algunas para que os hagáis una idea:

La paraeta de Intel. Era la que más me gustó: tenía hasta un simulador de vuelo

Este es el de SGI, creo que el más grande de todos.

Os preguntaréis: ¿por qué un Scalextric en una paraeta? Mira que le intentamos buscar la relación, pero fue un WTF en toda regla...

Como veis, de lo más comercial. El paraíso de todo jubilado, por la cantidad de regalos que daban. De hecho, era flipante ver a la gente arramblando como si no hubiera mañana, saliendo con bolsas enteras con bolis, blocs de notas, y artilugios de lo más inútiles. Yo me conformé con un libro, que oye, visto lo visto, es de lo más útil que podías encontrar. Además, me siento orgulloso porque fui quien descubrí que los regalaban, y luego medio congreso quería uno. Je, espabilaos!!

Personalmente, me gustó mucho. Pasé gran parte del tiempo trabajando en la paraeta de Texas Instruments, que era pequeña, pero oye, muy decente. Esta gente es con la que estoy trabajando desde que estoy aquí, y pensamos que era una buena oportunidad para trabajar cara a cara y adelantar trabajo. Y bueno, ya que estamos, me invitaron a comer y cenar casi todos los días, cosa que no está nada mal :) Fuimos bastante productivos.

Aunque es un poco coñazo, si queréis ver un poco de Seattle y saber más sobre el congreso (o aprender inglés, que se entiende muy bien), podéis mirar algunos trozos de este vídeo:

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En cuanto a las charlas “técnicas”, hubo mucha variedad, buenas, regulares, y malas, como en todos sitios. Había algunas informales, en las que regalaban cerveza y papas (incluso el ponente dijo que se enfadaría si sobraba cerveza). Este mismo le tiraba una camiseta al asistente que le preguntara, para hacer más dinámica la charla. Esa fue graciosa. Hubo otras más aburridillas, como siempre, y la mayoría, pues el típico “ni-fu-ni-fa”. La primera conferencia plenaria, la de inauguración, fue quizá la más espectacular, porque la impartió el presidente de Nvidia, una de las compañías líderes en nuestro sector. El tío, un auténtico vendedor, me recordó un poco a Steve Jobs, salvando las distancias. Para los que no lo sepáis, Nvidia es un fabricante de procesadores gráficos, y la ventaja que esto les da es que, cuando no saben qué decir, ponen un vídeo del último videojuego del mercado, y la gente se queda encantada…y despierta. Os dejo un vídeo, otra vez para que veáis que no me lo invento, y para que practiquéis el inglés para cuando vengáis a verme:

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Conclusiones y trabajo futuro :)

Como cuando acabamos los artículos, una sección de conclusiones. La verdad es que me lo he pasado muy bien estos días. Es una gozada por fin encontrar a gente americana que habla como dios manda, sin una patata en la boca, y dice “American” en lugar de “Merkan” (acordáos del curso de Texano que os puse el año pasado…). Además, me ha servido para reencontrarme con gente de Castellón, lo cual me ha puesto muy contento. Encima, me ha dado material de sobra para escribiros sobre Seattle y que lo conozcáis un poco más, como si fuera un Español por el Mundo cualquiera :)
Si tenéis cualquier duda, ya sabéis, aquí estoy. Mira que pensándolo bien, podía haber hecho lo menos cuatro entradas con toda esta charla, pero oye, cuando me pongo, me pongo.
Espero que os haya gustado!!
(Por cierto, esta semana es especial en USA: tenemos Acción de Gracias, el jueves, y el Black Friday, el viernes, así que tengo cosas para contaros. Además, tengo pendiente acabar otra entrada más sobre fútbol americano, que promete :) Seguid atentos…

Netflix

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Si hay algo que me da realmente miedo, llamadme bobo, es estar un día viendo la tele en la salita de mi casa la mar de tranquilo y que, de repente, tiren la puerta abajo, aparezcan veinte agentes del FBI gritando mi nombre y se me lleven detenido. En mi imaginación, a eso se suma el hecho de que por ser español debo parecer algo hispano, y por tanto la pena de muerte está asegurada en base a cualquier delito que se quieran inventar.

Exagerando un poco, esa es la razón por la que nunca se me ha ocurrido bajarme cualquier cosa rara de internet mientras he estado en EEUU. No quiero acabar en la silla eléctrica por ver la última obra maestra de Jorge Sanz o escuchar el ultimísimo hit de King África. Así, que no, me conformo con lo que tenía en el disco duro antes de venir. Bueno, me conformaba, hasta que me di cuenta de lo famosísimo que es aquí Netflix, y de que todo el mundo (bueno, todo el mundo que yo conozco) lo usa.

Leía el otro día una noticia:

Netflix está acabando con la piratería en EEUU

Y oye, tienen razón, por experiencia propia. Bien es cierto que la cultura del “todo vale” aquí no está nada aceptada socialmente. Lo de “qué queréis que me baje para que veamos esta noche?” aquí implica que la gente empiece a tirarse de los pelos inmediatamente. Bueno, siendo realistas, también suma que aquí las descargas de contenido protegido son realmente ilegales, así que puedes ir a la cárcel por ello. Pero no, nadie considera normal bajarse cosas sin pasar por iTunes o similar y pagar lo que toque.

La cuestión: el artículo viene a decir lo que todos ya sospechamos: si se cobra un precio razonable y se presta un servicio cómodo, a la gente no le importa pagar por el entretenimiento. Netflix es el equivalente en el mundo de las películas y series a lo que sería Spotify en el mundo de las canciones (por cierto, aquí Spotify es tremendamente poco famoso). En mi opinión, lo bueno de Netflix es lo cómodo que resulta elegir y ver la película o serie que quieras. Simplemente sentarte delante del ordenador, y elegir. En un minuto estás viendo la serie que quieres en alta definición. Además, te dejan instalarlo en la consola (PS3, Xbox, Wii), lo que te permite conectarlo a la tele y no darte cuenta prácticamente de que te estás bajando contenido de internet. Casi todo el mundo que conozco usa este sistema. Tiene fallos, claro, por ejemplo es complicado encontrar material nuevo, pero para la gente a la que eso no le importa demasiado, es ideal. Además es barato (unos 6 dólares al mes, el primer mes gratis), así que yo estoy la mar de contento, y encima sé que no van a entrar los polis de repente a llevarse al pobre Fran al trullo.

En teoría, el año que viene llegará a España. No sé a qué precio, porque ya sabéis que las cosas misteriosamente se vuelven más caras al saltar el océano, pero yo personalmente sí que me pensaré si usarlo o no, más que nada porque ha sido una buena experiencia estos meses. Y vosotros qué, ¿pagaríais seis euros al mes por series y pelis casi ilimitadas, o mejor medio cubatica extra? Ahora que lo digo, mmm un Gin Tonic caería to bien ahora :)

Ale!!

Ah por cierto, por cierto!! Creo que no os lo dije, pero la semana que viene me voy a Seattle a un congreso, de lunes a viernes. Allí veré la famosa torre y…bueno, y la famosa torre, ¿qué pasa, no conozco nada más, vale? Pero oye, si queréis que os traiga algo específico porque por un casual sois fans de la ciudad, lo decís. Y si no, ya os escribiré qué tal es, y os pondré fotos.

Ahora sí, ale!!

En el trabajo (I)

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Hola chicos y chicas, soy yo!! En el trabajo!! Porque sí, este año trabajo, y mucho, mucho, mucho. Pero con alegría, como debe ser. Me he propuesto escribir una serie de entradas cortas con temas de trabajo, para no aburriros, que no os lo merecéis, pero a la vez para que luego no os quejéis de que no sabéis qué hago aquí.

A ver, os cuento. Este año divido mi tiempo entre la Universidad propiamente dicha, donde está Robert y donde estaba ya el año pasado, y el TACC (Texas Advanced Computing Center), que es quien me paga. Aunque realmente la mayoría del tiempo estoy en el campus, a veces me toca ir al TACC. Ya os contaré otro día un poco sobre esto.

La foto que veis está tomada en mi cubículo/zulo/llámalo como quieras. Ahí me paso mis horas, viendo pasar…viendo pasar a nadie, porque ni se ve ni se oye a nadie. Como veis, estoy la mar de ancho, y de hecho puedo apoyar una libreta e incluso una taza de café sin demasiado esfuerzo. Realmente vamos un poco justos de espacio (ya os dije que en este edificio estamos de okupas), así que tenemos que almacenar más de un ordenador por mesa, como habréis podido observar.

Dos preguntas clave, pues:

  • ¿Qué hago este año? Bueno, los que vinisteis a mi tesis os acordaréis de las famosas GPUs (“yipiyús” en mi inglés de Oxford). Bien, pues después de cuatro años, por fin, las he mandado a tomar viento. Una de las ventajas de ser postdoc es que por fin tienes un poco de libertad para elegir lo que quieres hacer con tu vida (investigadora) sin que nadie te “sugiera”. Así que he dado una vuelta completa, y ahora programo unos procesadores un poco más raros llamados DSPs, que están realmente extendidos en los más variopintos dispositivos que os podéis encontrar por casa (móviles,  routers, ebooks, reproductores de música, DVDs, …). Igual que durante mi tesis programé las GPUs para resolver problemas para los que no estaban diseñadas, ahora programo los DSPs para lo mismo. Y funcionan bien, ya os contaré alguna historieta al respecto. En la foto, esa plaquita que veis sobre la mesa contiene un DSP. Es muy chulo, porque no consume prácticamente nada, incluso puedo cogerla en la mano mientras ejecuta los programas (eso no debería hacerlo, ¿verdad?).
  • ¿Quién ha tomado la foto y desde dónde? Pues quien va a ser. Robert, claro. La cuestión es que Robert es un tanto bipolar. A ver, siempre suele estar contento, pero en ocasiones tiene unos picos de felicidad que no son normales. Así que hoy, mientras se jalaba él solito una bolsa entera de palomitas de microondas a media tarde, se ha empeñado en hacerme una sesión de fotos programando, así como quien no quiere la cosa. La cosa ha empezado bien, pero el tío se ha crecido en su papel de fotógrafo (sólo le ha faltado decirme un “dámelo todo, dámelo todo” con acento de fotógrafo) y no se le ha ocurrido otra cosa que…¡¡subirse a un armario!! para sacar esta última foto. Como lo oís. No me quiero imaginar el panorama visto desde fuera. Los pobres indios vecinos flipan cada vez que se acerca. En fin, que el siguiente paso que se le ha ocurrido ha sido grabar un video para colgarlo en la web, pero ahí ya le he parado los pies.
Ah, otra cosa de Robert (yo creo que hoy se había tomado algo raro). A renglón seguido, sin venir a cuento, me dice que hay un tío en la Universidad de Texas en San Antonio que ha colgado en su web fotos de su casa para demostrar lo friki que es su equipamiento informático. Las fotos (si sois sensibles, cuidadito). Bien, os cuento esto porque me he dado cuenta de que quizá soy más expresivo de lo que creo. Después de ver las fotos (y partirse de risa literalmente, sigo pensando que iba tocao), parece ser que le he mirado con una cara de “pero Robert, qué me estás contando? Tú has visto tu despacho? Tú sabes que en tu coche no se puede pisar el suelo porque hay dos o tres capas de basura? Tú te das cuenta que en tu casa de invitados no cabe un alfiler?” Digo eso porque después de mirar mi cara de asombro, me ha soltado un:
– “Oye Fran, tú crees que yo debería ordenarme el despacho, verdad que sí?” Y se ha ido cabizbajo, triste y alicaído, pero eso sí, dejándome un vaso de CocaCola medio lleno y la bolsa de palomitas vacía en mi mesa. Será guarro!!!

 

 

 

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